Read Poesía by José Gorostiza Online

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Notas sobre poesía, Canciones para cantar en las barcas, Del poema frustrado, Muerte sin fin....

Title : Poesía
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ISBN : 9789681610685
Format Type : Hardcover
Number of Pages : 151 Pages
Status : Available For Download
Last checked : 21 Minutes ago!

Poesía Reviews

  • Leopoldo
    2019-05-17 03:49

    La reunión de poemas de José Gorostiza contiene tres obras: sus bellas y primigenias Canciones para cantar en las barcas (1925), Del poema frustrado, que reúne poemas escritos a lo largo de varios años y que daría testimonio de una evolución lírica que desembocaría en su obra magna, Muerte sin fin (1939).La primera de estas obras parece ser una sombra de lo que después llegaría a ser uno de los más grandes poetas mexicanos. Sin embargo, parece no poder definirse todavía, parece que no logra elegir hacia dónde quiere llevar su estilo: si hacia el tono popular y conmovedor de poemas como Romance o ¿Quién me compra una naranja?, o si quiere seguir la tradición modernista mexicana y hacer experimentos métricos como en Nocturno o en La luz sumisa (recordemos que López Velarde moriría sólo cuatro años antes de que Gorostiza publicara su primer libro, y que algunos poemas hacen referencia explícita a la obra de Tablada).En El poema frustrado, el autor sigue arrastrando todavía, según mi percepción, pequeñas indecisiones. Sin embargo elementos como los pequeños estribillos a lo largo de todo el poema fragmentario, su preocupación metafísica y el tono inquietante de cada sección preparan el terreno para lo que vendría después.Muerte sin fin, por su parte, es un texto casi mítico. Su complejidad y profundidad podrían situarlo entre los cultivadores de la tradición que marcaría el Primero sueño de Sor Juana, tradición que después continuaría con poemas como Piedra de sol, de Octavio Paz (recordemos también que Los contemporáneos fueron grandes lectores de la Décima Musa, y autores como Xavier Villaurrutia se dedicaron a estudiarla y a comentarla).En Muerte sin fin, Gorostiza terminaría de identificarse con Los contemporáneos al optar por una poesía intelectual y honda, de laboriosa interpretación y fuertes lazos con una tradición poética dispuesta a renovarse, que además de llevar a cabo un prodigio lingüístico también pone como telón de fondo una disertación filosófica sobre el ser y nuestro lugar en un mundo, sobre cómo, poco a poco, nos va quedando sin el “vaso” de Dios que nos contenía.A pesar de todo esto, ninguno de los textos de su antología dejan de ser conmovedores. Yo, en lo personal, siento más cercana a mí sus primeras intrusiones poéticas. Tanto José como sus hermanos nacieron en Villahermosa, Tabasco. Una ciudad junto al mar, así como la mía. El mar, para los que viven junto a él, se vuelve una presencia ineludible y envolvente. Tal sensación no se va cuando nos adentramos en tierra, cuando llegamos a la capital. La ausencia del mar es como la de un ser querido, como la de una extremidad que sigue sintiéndose después de removida. Sus poemas de juventud expresan este sentimiento que sólo puede sentir alguien que se niega a sí mismo esa presencia:“A veces me dan ganas de llorar,pero las suple el mar”.

  • Patyta
    2019-04-19 01:39

    ¿Quién me compra una naranjapara mi consolación?Una naranja maduraen forma de corazón.La sal del mar en los labios¡ay de mí!La sal del mar en las venasy en los labios recogí.Nadie me diera los suyospara besar.La blanda espiga de un besoyo no la puedo segar.Nadie pidiera mi sangrepara beber.Yo mismo no sé si correo si deja de correr.Como se pierden las barcas¡ay de mí!como se pierden las nubesy las barcas, me perdí.Y pues nadie me lo pide,ya no tengo corazón.¿Quién me compra una naranjapara mi consolación?“¿Quién me compra una naranja?”Tres partes conforman este libro, o dos, que un poco se mezclan en el medio; la primera (Canciones para cantar en las barcas) de poemas sencillos y pensada sonoridad, suaves sugerencias sin demasiado contenido (acaso algo tediosas), son la búsqueda de una voz, el dominio de una técnica de quien no ha encontrado todavía nada significativo que decir, o tal vez no sabe cómo.En la segunda, Del poema frustrado), Gorostiza apunta ya a algo distinto, en el “Preludio” y “Adán”, en la “Declaración de Bogotá”, se siente sangre viva palpitar entre los versos, no es sólo ya la forma, sino marea que empuja y va creciendo, ha descubierto una voz propia, un camino que sabe debe de seguir, aunque aún mira hacia atrás no muy seguro de si es eso su poesía, antes de al fin abrir el cauce y dejar que el agua fluya en su libre movimiento.En el espacio insomne que separael fruto de la flor, el pensamientodel acto en que germina su aislamiento,una muerte de agujas me acapara.Febril, abeja de la carne, avara,algo estrangula en mí a cada momento.Usa mi voz, se nutre de mi aliento,impone muecas turbias a mi cara.¿Qué amor, no obstante, en su rigor aciertaa destruir este hálito enemigoque a compás con mi pulso me desierta?¡Templado hielo, sí, glacial abrigo!¡Cuánto —para que dure en él— libertaen mí, que ya no morirá conmigo!Presencia y fuga, ICosa aparte es la Muerte sin fin, que podría por sí solo sostener a Gorostiza.Poema de largo aliento, de compleja (casi ininteligible) estructura, imágenes mareantes, que enredan, que bullen e hipnotizan en su sonoridad encantadora, difícil de seguir, como reflejos de reflejos de reflejos, sólo sugerencias, que exigen una lectura concentrada, repetida, y cuyos múltiples sentidos no podrán acabar nunca.Es la Creación de Dios, la inteligencia que conforma el mundo, el universo desplegado en un solo vaso de agua, la forma y la estructura, sueño de un instante y la magia re-creadora que tiene la palabra, porque todo es palabras, todo lo que existe requiere de palabras, en el principio fue el verbo, todo es verbo, todo es Dios, o todo lo que existe son palabras.O algo así.La lectura de este poema es interminable, su tema inagotable, su clara interpretación imposible y por eso constituye uno de los más altos instantes de la poesía mexicana, de la lengua española y quizá de la Poesía así sin más.Es algo que debe de leerse.Lleno de mí, sitiado en mi epidermispor un dios inasible que me ahoga,mentido acasopor su radiante atmósfera de lucesque oculta mi conciencia derramada,mis alas rotas en esquirlas de aire,mi torpe andar a tientas por el lodo;lleno de mí —ahíto— me descubroen la imagen atónita del agua,que tan sólo es un tumbo inmarcesible,un desplome de ángeles caídosa la delicia intacta de su peso,que nada tienesino la cara en blancohundida a medias, ya, como una risa agónica,en las tenues holandas de la nubey en los funestos cánticos del mar—más resabio de sal o albor de cúmuloque sola prisa de acosada espuma.No obstante —oh paradoja— constreñidapor el rigor del vaso que la aclara,el agua toma forma.En él se asienta, ahonda y edifica,cumple una edad amarga de silenciosy un reposo gentil de muerte niña,sonriente, que desfloraun más allá de pájarosen desbandada.En la red de cristal que la estrangula,allí, como en el agua de un espejo,se reconoce;atada allí, gota con gota,marchito el tropo de espuma en la garganta¡qué desnudez de agua tan intensa,qué agua tan agua,está en su orbe tornasol soñando,cantando ya una sed de hielo justo!¡Mas qué vaso —también— más providenteéste que así se hinchecomo una estrella en grano,que así, en heroica promisión, se enciendecomo un seno habitado por la dicha,y rinde así, puntual,una rotunda florde transparencia al agua,un ojo proyectil que cobra alturasy una ventana a gritos luminosossobre esa libertad enardecidaque se agobia de cándidas prisiones!Muerte sin fin (fragmento)

  • Krishna Avendaño
    2019-05-09 01:38

    De parco título y portada aburrida, este volumen publicado en vida del autor y recientemente reeditado por el Fondo de Cultura Económica es un recorrido por la obra poética de José Gorostiza, que aunque no es nada extensa sí es de las más relevantes no solo en las letras mexicanas sino en el mundo hispana. El prólogo son unas notas sobre la poesía que sirven también como una declaración de principios de Gorostiza. Continúa con un par de textos provenientes de su primer libro de tintes modernistas y de insufrible cursilería, Canciones para cantar en las barcas, y sigue con algunos otros poemas sueltos que dejan mostrar la evolución del poeta. Las últimas dos secciones, sin duda las más importantes, son ocupadas por Del poema frustado y su gran obra, Muerte sin fin, de la que hasta la fecha se sigue escribiendo. Ningún buen lector de poesía debería dejar de tener este libro en su biblioteca.